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Malpighia glabra

La Malpighia glabra, comúnmente conocida como acerola o cereza de Barbados, es una planta tropical originaria de América Central y del Sur. Como bonsái, se presenta como un árbol pequeño y muy decorativo, caracterizado por un follaje verde brillante, pequeñas flores rosas o moradas y, si se cuida bien, jugosos frutos rojos. Como bonsái de exterior, ofrece una belleza exótica y única, pero requiere cuidados específicos, especialmente en cuanto a temperatura y humedad, ya que es sensible al frío.

La Malpighia glabra requiere un lugar soleado para crecer sana y vigorosamente. En climas templados, puede permanecer al aire libre todo el año, pero en zonas donde las temperaturas descienden por debajo de los 10°C, la protección es esencial. En invierno, conviene trasladarla a un invernadero frío, bien iluminado y con temperatura controlada, evitando las olas de frío y las corrientes de aire.

La regla común de riego, que dicta regar siempre que la tierra se sienta seca al tacto, también es ideal para la Malpighia, aunque es necesario regar con mayor frecuencia durante los períodos más cálidos y con vientos fuertes. En estos casos, la tierra corre el riesgo de quedar completamente seca. También es importante tener en cuenta que tanto la falta como el exceso de agua pueden causar graves problemas a la planta. En concreto, la falta de agua provoca la caída de las hojas y un crecimiento atrofiado; el exceso de agua provoca el ennegrecimiento de las puntas apicales de las hojas.

El trasplante se realiza cada 2 o 3 años, preferiblemente a principios de primavera, antes de que la planta reanude su crecimiento. Esto asegura espacio para las raíces y renueva el sustrato, que con el tiempo tiende a compactarse y a perder su capacidad de drenaje. Durante el trasplante, es aconsejable podar ligeramente las raíces, eliminando las que estén secas o demasiado largas, para fomentar un sistema radicular más denso y sano. El suelo ideal es una mezcla de akadama, piedra pómez y una pequeña cantidad de tierra preparada, bien aireada y con buen drenaje, para asegurar la nutrición y facilitar la gestión de la humedad.

La poda se utiliza para dar forma al bonsái, mantener la forma deseada y estimular la ramificación. Las principales intervenciones se realizan a finales de invierno o principios de primavera, eliminando las ramas descuidadas, débiles o demasiado vigorosas que perturban la armonía del árbol. La Malpighia responde bien a la poda, produciendo nuevos brotes con bastante rapidez. Sin embargo, se deben evitar los cortes drásticos durante los períodos más fríos o en plantas débiles, ya que esto puede comprometer su salud.

El pinzado es una técnica delicada pero esencial para mantener la compacidad y el equilibrio estético de un bonsái. Consiste en pinzar los brotes nuevos cuando han producido 4 o 5 hojas, dejando solo 1 o 2 para contener su crecimiento. Esto ayuda a reducir el tamaño de las hojas y a engrosar la copa. El pinzado debe realizarse regularmente durante la temporada de crecimiento, de abril a septiembre, pero evitando periodos de estrés como olas de calor o tras un trasplante reciente.

El alambrado permite dar forma y dirigir las ramas, especialmente las jóvenes y flexibles. Generalmente se utiliza alambre de aluminio, aplicándolo con cuidado para no dañar la corteza. La mejor época para alambrar es la primavera o principios del verano, cuando la planta está activa pero no demasiado frágil. Las ramas de la Malpighia tienden a crecer rápidamente, por lo que es fundamental revisar el alambre con frecuencia y retirarlo antes de que deje marcas permanentes.

La fertilización es importante para favorecer el crecimiento, la floración y, si la hay, la fructificación. Durante la primavera, se recomienda aplicar un fertilizante cada 2-3 semanas, preferiblemente equilibrado o con un ligero predominio de fósforo y potasio. En otoño, la fertilización debe reducirse gradualmente y, en invierno, puede suspenderse por completo, ya que la planta está en letargo. El uso de fertilizantes orgánicos sólidos de liberación lenta puede ser una excelente opción para asegurar una nutrición constante.

Además de las técnicas de cultivo, el bonsái de Malpighia requiere una atención específica a su salud general. Puede ser atacado por plagas como pulgones y cochinillas, especialmente en ambientes húmedos y mal ventilados. Por lo tanto, conviene realizar revisiones periódicas e intervenir con prontitud con tratamientos naturales o específicos. Una buena exposición a la luz, una buena circulación del aire y un suelo con buen drenaje son esenciales para prevenir enfermedades. En invierno, es importante evitar los cambios bruscos de temperatura y mantener una humedad moderada.

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Ubicación

La Malpighia glabra requiere un lugar soleado para crecer sana y vigorosamente. En climas templados, puede permanecer al aire libre todo el año, pero en zonas donde las temperaturas descienden por debajo de los 10 °C, la protección es esencial. En invierno, conviene trasladarla a un invernadero frío, bien iluminado y con temperatura controlada, evitando las olas de frío y las corrientes de aire.

Riego

La regla común de riego, que dicta regar siempre que la tierra se sienta seca al tacto, también es ideal para la Malpighia, aunque es necesario regar con mayor frecuencia durante los períodos más cálidos y con vientos fuertes. En estos casos, la tierra corre el riesgo de quedar completamente seca. También es importante tener en cuenta que tanto la falta como el exceso de agua pueden causar graves problemas a la planta. En concreto, la falta de agua provoca la caída de las hojas y un crecimiento atrofiado; el exceso de agua provoca el ennegrecimiento de las puntas apicales de las hojas.

Trasplante

El trasplante se realiza cada 2 o 3 años, preferiblemente a principios de primavera, antes de que la planta reanude su crecimiento. Esto asegura espacio para las raíces y renueva el sustrato, que con el tiempo tiende a compactarse y a perder su capacidad de drenaje. Durante el trasplante, es aconsejable podar ligeramente las raíces, eliminando las que estén secas o demasiado largas, para fomentar un sistema radicular más denso y sano. El suelo ideal es una mezcla de akadama, piedra pómez y una pequeña cantidad de tierra preparada, bien aireada y con buen drenaje, para asegurar la nutrición y facilitar la gestión de la humedad.

Poda

La poda se utiliza para dar forma al bonsái, mantener la forma deseada y estimular la ramificación. Las principales intervenciones se realizan a finales de invierno o principios de primavera, eliminando las ramas descuidadas, débiles o demasiado vigorosas que perturban la armonía del árbol. La Malpighia responde bien a la poda, produciendo nuevos brotes con bastante rapidez. Sin embargo, se deben evitar los cortes drásticos durante los períodos más fríos o en plantas débiles, ya que esto puede comprometer su salud.

Pinzado

El pinzado es una técnica delicada pero esencial para mantener la compacidad y el equilibrio estético de un bonsái. Consiste en pinzar los brotes nuevos cuando han producido 4 o 5 hojas, dejando solo 1 o 2 para contener su crecimiento. Esto ayuda a reducir el tamaño de las hojas y a engrosar la copa. El pinzado debe realizarse regularmente durante la temporada de crecimiento, de abril a septiembre, pero evitando periodos de estrés como olas de calor o tras un trasplante reciente.

Alambrado

El alambrado permite dar forma y dirigir las ramas, especialmente las jóvenes y flexibles. Generalmente se utiliza alambre de aluminio, aplicándolo con cuidado para no dañar la corteza. La mejor época para alambrar es la primavera o principios del verano, cuando la planta está activa pero no demasiado frágil. Las ramas de la Malpighia tienden a crecer rápidamente, por lo que es fundamental revisar el alambre con frecuencia y retirarlo antes de que deje marcas permanentes.

Fertilización

La fertilización es importante para favorecer el crecimiento, la floración y, si la hay, la fructificación. Durante la primavera, se recomienda aplicar un fertilizante cada 2-3 semanas, preferiblemente equilibrado o con un ligero predominio de fósforo y potasio. En otoño, la fertilización debe reducirse gradualmente y, en invierno, puede suspenderse por completo, ya que la planta está en letargo. El uso de fertilizantes orgánicos sólidos de liberación lenta puede ser una excelente opción para asegurar una nutrición constante.

Cuidado

Además de las técnicas de cultivo, el bonsái de Malpighia requiere una atención específica a su salud general. Puede ser atacado por plagas como pulgones y cochinillas, especialmente en ambientes húmedos y mal ventilados. Por lo tanto, conviene realizar revisiones periódicas e intervenir con prontitud con tratamientos naturales o específicos. Una buena exposición a la luz, una buena circulación del aire y un suelo con buen drenaje son esenciales para prevenir enfermedades. En invierno, es importante evitar los cambios bruscos de temperatura y mantener una humedad moderada.

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