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Citrus

Los bonsáis de cítricos (limón, naranja, mandarina, kumquat y otras variedades) son plantas perennes pertenecientes a la familia de las rutáceas, cultivadas no sólo por su porte elegante y sus hojas brillantes, sino también por su espectacular floración perfumada y sus vistosos frutos ornamentales. Los cítricos tienen un encanto especial y ofrecen una gratificación única: es posible tener flores y frutos en el mismo ejemplar al mismo tiempo, incluso en una maceta. Su crecimiento es bastante vigoroso, pero con un manejo cuidadoso es posible obtener plantas compactas y bien ramificadas. Su belleza mediterránea las hace muy populares, pero requieren condiciones climáticas suaves, mucha luz y un buen control de la humedad.

El bonsái de Citrus requiere una ubicación muy luminosa y soleada para prosperar. La luz es esencial tanto para la floración como para la producción de frutos. En climas mediterráneos se puede cultivar al aire libre durante todo el año, pero en zonas con inviernos fríos (por debajo de los 5°C) debe protegerse en un invernadero frío, ya que no tolera las heladas. Durante el verano puede permanecer a pleno sol, pero en épocas muy calurosas puede beneficiarse de una ligera sombra en las horas centrales del día para evitar la deshidratación.

La regla general de riego, que indica que se debe regar cada vez que el suelo esté seco al tacto, también es ideal en el caso de los cítricos, teniendo en cuenta, sin embargo, que en los periodos más cálidos y en presencia de viento fuerte, hay que intervenir con mayor frecuencia. De hecho, en estos casos, el suelo corre el riesgo de quedarse completamente seco. También hay que tener en cuenta que tanto la falta como el exceso de agua pueden provocar graves desequilibrios en la planta.

El trasplante se realiza cada 2-3 años, en primavera, antes de la floración o inmediatamente después. Los cítricos tienen un sistema radicular denso pero bastante delicado, por lo que se recomienda actuar con cuidado, retirando solo un tercio de la masa radicular. Es fundamental utilizar un sustrato bien drenante, recomendamos utilizar 100% akadama (granulometría media-gruesa). Después del trasplante, la planta debe colocarse en un lugar semisombreado durante unos días, evitando el estrés del sol o el viento. A los cítricos no les gustan los trasplantes demasiado frecuentes o drásticos, por lo que es mejor actuar solo cuando sea necesario.

Es importante evitar podas drásticas en ramas que ya han fructificado o que tienen capullos, para no perder la producción. El Citrus no rebrote bien de la madera vieja, por lo que siempre hay que dejar algunas hojas activas en las ramas. Los cortes más grandes deben protegerse siempre con masilla cicatrizante. Después de la poda, es normal que la planta ralentice temporalmente su desarrollo.

La poda del bonsái cítrico sirve para contener el crecimiento y favorecer la ramificación lateral. Durante la temporada vegetativa (primavera-verano), cuando los nuevos brotes han emitido 5-6 hojas, se pueden cortar dejando 2-3. Los cítricos tienden a tener un crecimiento desordenado y un poco vigoroso, por lo que es importante intervenir con constancia. La poda no solo ayuda a mantener una copa compacta, sino que también estimula la formación de nuevas flores y frutos. Sin embargo, es aconsejable no podar en exceso durante la floración, para no comprometer la fructificación.

El bonsái cítrico se puede enrollar, pero con mucho cuidado, ya que las ramas suelen ser frágiles y poco flexibles, especialmente las más viejas. El mejor momento para enrollarlas es en primavera o a principios de verano, cuando las ramas aún son jóvenes y flexibles. Para evitar daños, muchos bonsaistas prefieren modelar los cítricos con podas direccionales, en lugar de con dobleces forzados.

Al final de la floración, después de la poda, administrar el fertilizante estimulante Bonsan junto con el fertilizante orgánico líquido Bonsan 3 veces a intervalos de 8-10 días. Esta fertilización puede sustituirse por una administración del fertilizante estimulante Bonsan más el fertilizante orgánico sólido Bonsan Hanagokoro 2 veces cada 15-20 días. En los demás periodos, utilizar el fertilizante orgánico líquido Bonsan cada 15 días hasta octubre, o el fertilizante orgánico sólido Bonsan Hanagokoro cada 15-25 días, excepto en julio y agosto. Dos veces al año (en otoño y a finales del invierno) administrar el fertilizante orgánico sólido Bonsan Hanagokoro; 3-4 veces al año es conveniente intervenir también con la solución curativa mineral Bonsan. Para estimular el enraizamiento, utilice el fertilizante fluido orgánico mineral con vitaminas B Bonsan en lugar del fertilizante líquido orgánico Bonsan.

Es especialmente susceptible a las cochinillas y a la araña roja. Es fundamental garantizar una buena ventilación, luz adecuada, riego correcto y limpieza del follaje. Las hojas amarillas pueden indicar deficiencia de hierro o exceso de cal en el suelo. La caída de flores o frutos puede deberse al estrés hídrico o térmico, o a cambios bruscos de temperatura. Una gestión estacional adecuada, combinada con podas ligeras y fertilizaciones específicas, permite mantener el Citrus fuerte, productivo y armonioso.

Asesoramiento sobre:
Ubicación

El bonsái de Citrus requiere una ubicación muy luminosa y soleada para prosperar. La luz es esencial tanto para la floración como para la producción de frutos. En climas mediterráneos se puede cultivar al aire libre durante todo el año, pero en zonas con inviernos fríos (por debajo de los 5°C) debe protegerse en un invernadero frío, ya que no tolera las heladas. Durante el verano puede permanecer a pleno sol, pero en épocas muy calurosas puede beneficiarse de una ligera sombra en las horas centrales del día para evitar la deshidratación.

Riego

La regla general de riego, que indica que se debe regar cada vez que el suelo esté seco al tacto, también es ideal en el caso de los cítricos, teniendo en cuenta, sin embargo, que en los periodos más cálidos y en presencia de viento fuerte, hay que intervenir con mayor frecuencia. De hecho, en estos casos, el suelo corre el riesgo de quedarse completamente seco. También hay que tener en cuenta que tanto la falta como el exceso de agua pueden provocar graves desequilibrios en la planta.

Trasplante

El trasplante se realiza cada 2-3 años, en primavera, antes de la floración o inmediatamente después. Los cítricos tienen un sistema radicular denso pero bastante delicado, por lo que se recomienda actuar con cuidado, retirando solo un tercio de la masa radicular. Es fundamental utilizar un sustrato bien drenante, recomendamos utilizar 100% akadama (granulometría media-gruesa). Después del trasplante, la planta debe colocarse en un lugar semisombreado durante unos días, evitando el estrés del sol o el viento. A los cítricos no les gustan los trasplantes demasiado frecuentes o drásticos, por lo que es mejor actuar solo cuando sea necesario.

Poda

Es importante evitar podas drásticas en ramas que ya han fructificado o que tienen capullos, para no perder la producción. El Citrus no rebrote bien de la madera vieja, por lo que siempre hay que dejar algunas hojas activas en las ramas. Los cortes más grandes deben protegerse siempre con masilla cicatrizante. Después de la poda, es normal que la planta ralentice temporalmente su desarrollo.

Pinzado

La poda del bonsái cítrico sirve para contener el crecimiento y favorecer la ramificación lateral. Durante la temporada vegetativa (primavera-verano), cuando los nuevos brotes han emitido 5-6 hojas, se pueden cortar dejando 2-3. Los cítricos tienden a tener un crecimiento desordenado y un poco vigoroso, por lo que es importante intervenir con constancia. La poda no solo ayuda a mantener una copa compacta, sino que también estimula la formación de nuevas flores y frutos. Sin embargo, es aconsejable no podar en exceso durante la floración, para no comprometer la fructificación.

Alambrado

El bonsái cítrico se puede enrollar, pero con mucho cuidado, ya que las ramas suelen ser frágiles y poco flexibles, especialmente las más viejas. El mejor momento para enrollarlas es en primavera o a principios de verano, cuando las ramas aún son jóvenes y flexibles. Para evitar daños, muchos bonsaistas prefieren modelar los cítricos con podas direccionales, en lugar de con dobleces forzados.

Fertilización

Al final de la floración, después de la poda, administrar el fertilizante estimulante Bonsan junto con el fertilizante orgánico líquido Bonsan 3 veces a intervalos de 8-10 días. Esta fertilización puede sustituirse por una administración del fertilizante estimulante Bonsan más el fertilizante orgánico sólido Bonsan Hanagokoro 2 veces cada 15-20 días. En los demás periodos, utilizar el fertilizante orgánico líquido Bonsan cada 15 días hasta octubre, o el fertilizante orgánico sólido Bonsan Hanagokoro cada 15-25 días, excepto en julio y agosto. Dos veces al año (en otoño y a finales del invierno) administrar el fertilizante orgánico sólido Bonsan Hanagokoro; 3-4 veces al año es conveniente intervenir también con la solución curativa mineral Bonsan. Para estimular el enraizamiento, utilice el fertilizante fluido orgánico mineral con vitaminas B Bonsan en lugar del fertilizante líquido orgánico Bonsan.

Cuidado

Es especialmente susceptible a las cochinillas y a la araña roja. Es fundamental garantizar una buena ventilación, luz adecuada, riego correcto y limpieza del follaje. Las hojas amarillas pueden indicar deficiencia de hierro o exceso de cal en el suelo. La caída de flores o frutos puede deberse al estrés hídrico o térmico, o a cambios bruscos de temperatura. Una gestión estacional adecuada, combinada con podas ligeras y fertilizaciones específicas, permite mantener el Citrus fuerte, productivo y armonioso.

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