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Nandina

La Nandina domestica, también conocida como bambú sagrado, es una especie especialmente popular en el mundo del bonsái por su elegancia y valor ornamental. Su porte ligero y armonioso, combinado con hojas finamente compuestas, confiere a la planta un aspecto delicado y refinado. A lo largo del año, la Nandina ofrece llamativas variaciones de color: al verde brillante de la estación vegetativa le suceden tonos cálidos de rojo intenso y naranja, a menudo acompañados por la aparición de pequeñas bayas decorativas que aparecen durante el otoño y el invierno. Una especie muy interesante por su transformación durante las estaciones y capaz de expresar continuamente su valor ornamental siempre cambiante.

El bonsái Nandina prefiere una ubicación luminosa para promover un crecimiento equilibrado y un follaje con un color adecuado. Se recomienda cultivarlo en exterior durante todo el año, evitando la luz solar directa e intensa durante las horas más calurosas del verano. Tolera bien el frío moderado, pero es recomendable protegerlo de las heladas prolongadas, especialmente si se cultiva en macetas pequeñas.

La regla general de riego, que dicta que se riegue siempre que la tierra se sienta seca al tacto, también es ideal para la Nandina. Sin embargo, tenga en cuenta que durante los períodos más cálidos y con vientos fuertes, es necesario regar con mayor frecuencia. En estos casos, la tierra suele quedar completamente seca. También es importante tener en cuenta que tanto la falta como el exceso de agua pueden causar graves problemas a la planta.

El bonsái Nandina se trasplanta generalmente cada 2 o 3 años, preferiblemente a principios de primavera, antes de que la planta comience a crecer de nuevo. Durante el trasplante, se puede realizar una poda radicular moderada, eliminando las raíces más viejas y fomentando el desarrollo de raíces finas. Se recomienda un sustrato rico, bien drenado y equilibrado.

La poda tiene como objetivo mantener la forma del bonsái y fomentar una ramificación ordenada. Puede realizarse durante toda la temporada de crecimiento, eliminando las ramas demasiado largas o desordenadas. La nandina responde bien a podas ligeras y graduales, evitando intervenciones drásticas para no debilitar la planta.

El pinzado es útil para controlar el crecimiento y mantener una copa compacta. Se realiza en los brotes nuevos, acortándolos una vez que han desarrollado 5-6 pares de hojas. Esta práctica promueve el engrosamiento y ayuda a preservar las proporciones del bonsái, respetando el hábito de crecimiento natural de la especie.

Se puede aplicar un paño con cuidado para dar forma o corregir la estructura de las ramas jóvenes. Las ramas de la nandina son relativamente flexibles, pero también delicadas, por lo que es importante utilizar alambre del grosor adecuado y revisarlo con frecuencia para asegurarse de que no dañe la corteza. En muchos casos, una poda adecuada es suficiente para dar forma al árbol.

La fertilización debe ser regular, pero no excesiva. Durante la primavera y el verano, se puede utilizar un fertilizante orgánico equilibrado, mientras que en otoño es preferible un producto con menor contenido de nitrógeno, lo que favorece la coloración estacional y la maduración de los tejidos. La fertilización debe suspenderse en invierno.

El bonsái Nandina es una especie relativamente resistente, pero aun así requiere atención constante. Es importante revisar periódicamente el estado del follaje y el sustrato, interviniendo con prontitud en caso de estrés hídrico o plagas. Una exposición adecuada, un buen equilibrio de agua y nutrientes, y un mantenimiento regular permiten que este bonsái exprese al máximo su elegancia natural a lo largo de las estaciones.

Asesoramiento sobre:
Ubicación

El bonsái Nandina prefiere una ubicación luminosa para promover un crecimiento equilibrado y un follaje con un color adecuado. Se recomienda cultivarlo en exterior durante todo el año, evitando la luz solar directa e intensa durante las horas más calurosas del verano. Tolera bien el frío moderado, pero es recomendable protegerlo de las heladas prolongadas, especialmente si se cultiva en macetas pequeñas.

Riego

La regla general de riego, que dicta que se riegue siempre que la tierra se sienta seca al tacto, también es ideal para la Nandina. Sin embargo, tenga en cuenta que durante los períodos más cálidos y con vientos fuertes, es necesario regar con mayor frecuencia. En estos casos, la tierra suele quedar completamente seca. También es importante tener en cuenta que tanto la falta como el exceso de agua pueden causar graves problemas a la planta.

Trasplante

El bonsái Nandina se trasplanta generalmente cada 2 o 3 años, preferiblemente a principios de primavera, antes de que la planta comience a crecer de nuevo. Durante el trasplante, se puede realizar una poda radicular moderada, eliminando las raíces más viejas y fomentando el desarrollo de raíces finas. Se recomienda un sustrato rico, bien drenado y equilibrado.

Poda

La poda tiene como objetivo mantener la forma del bonsái y fomentar una ramificación ordenada. Puede realizarse durante toda la temporada de crecimiento, eliminando las ramas demasiado largas o desordenadas. La nandina responde bien a podas ligeras y graduales, evitando intervenciones drásticas para no debilitar la planta.

Pinzado

El pinzado es útil para controlar el crecimiento y mantener una copa compacta. Se realiza en los brotes nuevos, acortándolos una vez que han desarrollado 5-6 pares de hojas. Esta práctica promueve el engrosamiento y ayuda a preservar las proporciones del bonsái, respetando el hábito de crecimiento natural de la especie.

Alambrado

Se puede aplicar un paño con cuidado para dar forma o corregir la estructura de las ramas jóvenes. Las ramas de la nandina son relativamente flexibles, pero también delicadas, por lo que es importante utilizar alambre del grosor adecuado y revisarlo con frecuencia para asegurarse de que no dañe la corteza. En muchos casos, una poda adecuada es suficiente para dar forma al árbol.

Fertilización

La fertilización debe ser regular, pero no excesiva. Durante la primavera y el verano, se puede utilizar un fertilizante orgánico equilibrado, mientras que en otoño es preferible un producto con menor contenido de nitrógeno, lo que favorece la coloración estacional y la maduración de los tejidos. La fertilización debe suspenderse en invierno.

Cuidado

El bonsái Nandina es una especie relativamente resistente, pero aun así requiere atención constante. Es importante revisar periódicamente el estado del follaje y el sustrato, interviniendo con prontitud en caso de estrés hídrico o plagas. Una exposición adecuada, un buen equilibrio de agua y nutrientes, y un mantenimiento regular permiten que este bonsái exprese al máximo su elegancia natural a lo largo de las estaciones.

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Nandina bonsai de 70 cm | Maceta oval beige Nandina bonsai de 70 cm | Maceta oval beige 2
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Bonsái frutal

Nandina - 70 cm

Nandina
Y69ATE-7051
240,91 €
Bonsái de nandina caracterizado por una altura sin maceta de 62 cm, y un tamaño del tronco de 2 cm. La planta se cultiva en una maceta oval de gres esmaltado cuyas dimensiones son 26x21xH8 cm.
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