Celastrus
El Celastrus orbiculatus, comúnmente conocido como vid japonesa o vid oriental, es una planta trepadora caducifolia perteneciente a la familia de las Celastraceae. Originaria de Asia oriental, es apreciada por su vigoroso porte, la armoniosa forma de sus hojas y su espectacular coloración otoñal, que varía del amarillo dorado al naranja intenso. Además, en otoño, la planta se enriquece con pequeñas bayas decorativas encerradas en cápsulas amarillas/naranjas que, al abrirse, muestran las semillas rojas, ofreciendo un considerable valor ornamental. Cultivado como bonsái, el Celastrus orbiculatus se presta a una gran variedad de ambientes estilísticos, aunque su naturaleza trepadora lo hace ideal para arreglos que evoquen la elegancia y la espontaneidad del crecimiento natural (por ejemplo, a raíz expuesta y en semicascada). Es una especie resistente y adaptable, apta tanto para bonsáis principiantes como experimentados, que aprecian su rápida respuesta a las técnicas de cultivo y modelado.
El Celastrus orbiculatus es una especie de exterior y debe cultivarse al aire libre durante todo el año. Sin embargo, durante el verano, en climas especialmente cálidos, es recomendable protegerlo del sol intenso del mediodía para evitar que las hojas se quemen. En otoño e invierno, al ser una planta resistente, tolera bien las bajas temperaturas, pero en caso de heladas prolongadas o vientos helados, es aconsejable proteger las raíces con un seto o trasladar temporalmente el bonsái a una zona resguardada. El aire fresco y una buena ventilación son esenciales para prevenir enfermedades fúngicas y mantener la salud de la planta.
La regla general de riego, que indica regar cuando la tierra esté seca al tacto, también es ideal para el Celastrus. Sin embargo, tenga en cuenta que durante los períodos más calurosos y con vientos fuertes, es necesario regar con mayor frecuencia. A menudo, en estos casos, la tierra corre el riesgo de secarse por completo. También es importante recordar que tanto la falta como el exceso de agua pueden causar graves problemas a la planta. En concreto, la falta de agua provoca que las hojas se marchiten y el crecimiento se atrofie; el exceso de agua hace que las puntas de las hojas se ennegrezcan.
El trasplante debe realizarse cada dos o tres años, preferiblemente en primavera, antes de que la planta comience a crecer de nuevo. Este procedimiento permite renovar el sustrato y controlar el desarrollo de las raíces. Durante el proceso, se retira con cuidado parte de la tierra vieja y se acortan las raíces largas o dañadas. El nuevo sustrato debe tener buen drenaje, pero ser capaz de retener una humedad moderada; una mezcla a partes iguales de akadama y piedra pómez es una combinación ideal. Después del trasplante, es recomendable proteger la planta de la luz solar directa durante una o dos semanas para que pueda recuperarse sin estrés excesivo.
Il periodo migliore per effettuare una potatura selettiva dei rami dell’Acero è il periodo in cui si verifica la caduta delle foglie in autunno (circa 15/20 giorni), poiché è possibile osservarne con più chiarezza la struttura completa, inoltre non si rischiano perdite di linfa visto che la pianta è a riposo. Si possono potare anche alla ripresa vegetativa ma con minor successo. Assolutamente non vanno potati in inverno perché la linfa negli aceri scorre anche quando non ci sono foglie. Soprattutto i rami grossi non vanno potati durante il periodo di crescita. Anche l’applicazione di pasta cicatrizzante non riuscirebbe ad arrestare la fuoriuscita di linfa. Per quanto riguarda la potatura di sfoltimento è bene tener presente che le gemme degli Aceri appaiono in coppia, una su ciascun lato del ramo. Mediante la selezione delle gemme e la potatura appropriata dei rami, la nuova germogliazione rispetterà la direzione della gemma scelta. Seguendo un buono schema, sulla base della direzione del ramo principale, i rami secondari e terziari non devono incrociarsi, ma formare una densa e completa rete orizzontale.
La depilación con pinzas ayuda a mantener la copa compacta y proporcionada, a la vez que fomenta una ramificación fina. Cuando los brotes nuevos desarrollan de 5 a 6 hojas, se acortan, dejando solo de 2 a 3. Este procedimiento, repetido varias veces durante la temporada de crecimiento, ayuda a lograr una estructura más densa y regular, contribuyendo a un bonsái equilibrado y armonioso. El pinzamiento debe realizarse con cuidado, preferiblemente con los dedos o tijeras de punta fina, para evitar dañar los brotes tiernos.
El alambrado es una técnica útil para dar forma a las ramas y dirigir su crecimiento según el estilo deseado. Se puede realizar en primavera u otoño, cuando las ramas son más flexibles y menos propensas a romperse. Utilice alambre de cobre o aluminio, envolviéndolo con cuidado y sin apretarlo demasiado. Dado que el Celastrus orbiculatus crece rápidamente, es fundamental revisar las ramas envueltas con frecuencia, retirando el alambre en cuanto empiece a marcar la corteza. Las operaciones de doblado deben ser graduales y bien planificadas para no dañar la salud de las ramas.
El bonsái de Celastrus orbiculatus requiere abono regular durante la temporada de crecimiento, desde primavera hasta otoño, excepto en verano. Se pueden utilizar abonos orgánicos de liberación lenta o abonos líquidos diluidos en el agua de riego cada dos o tres semanas. Durante la primavera, se prefieren los productos ricos en nitrógeno para estimular el crecimiento vegetativo, mientras que después de la floración, es preferible un abono con mayor contenido de fósforo y potasio, que favorece la producción de bayas y la maduración de la madera. Durante el invierno, cuando la planta entra en reposo vegetativo, se debe suspender el abono hasta la primavera.
El Celastrus orbiculatus es un bonsái generalmente resistente y no suele verse afectado por plagas ni enfermedades, pero siempre es recomendable realizar revisiones periódicas, especialmente durante el verano. Los pulgones y las cochinillas pueden atacar ocasionalmente las partes jóvenes, pero se eliminan fácilmente con remedios naturales como jabón suave o aceite de neem. Una buena ventilación y la exposición a la luz natural ayudan a mantener la planta sana y vigorosa. En invierno Si las temperaturas bajan de -5 °C, conviene proteger la maceta con tela no tejida o colocarla en un lugar resguardado para evitar dañar las raíces. Con cuidados constantes y un poco de atención, el Celastrus orbiculatus se transforma en un bonsái encantador y con carácter, capaz de ofrecer belleza durante todo el año.
El Celastrus orbiculatus es una especie de exterior y debe cultivarse al aire libre durante todo el año. Sin embargo, durante el verano, en climas especialmente cálidos, es recomendable protegerlo del sol intenso del mediodía para evitar que las hojas se quemen. En otoño e invierno, al ser una planta resistente, tolera bien las bajas temperaturas, pero en caso de heladas prolongadas o vientos helados, es aconsejable proteger las raíces con un seto o trasladar temporalmente el bonsái a una zona resguardada. El aire fresco y una buena ventilación son esenciales para prevenir enfermedades fúngicas y mantener la salud de la planta.
La regla general de riego, que indica regar cuando la tierra esté seca al tacto, también es ideal para el Celastrus. Sin embargo, tenga en cuenta que durante los períodos más calurosos y con vientos fuertes, es necesario regar con mayor frecuencia. A menudo, en estos casos, la tierra corre el riesgo de secarse por completo. También es importante recordar que tanto la falta como el exceso de agua pueden causar graves problemas a la planta. En concreto, la falta de agua provoca que las hojas se marchiten y el crecimiento se atrofie; el exceso de agua hace que las puntas de las hojas se ennegrezcan.
El trasplante debe realizarse cada dos o tres años, preferiblemente en primavera, antes de que la planta comience a crecer de nuevo. Este procedimiento permite renovar el sustrato y controlar el desarrollo de las raíces. Durante el proceso, se retira con cuidado parte de la tierra vieja y se acortan las raíces largas o dañadas. El nuevo sustrato debe tener buen drenaje, pero ser capaz de retener una humedad moderada; una mezcla a partes iguales de akadama y piedra pómez es una combinación ideal. Después del trasplante, es recomendable proteger la planta de la luz solar directa durante una o dos semanas para que pueda recuperarse sin estrés excesivo.
La poda es una parte importante del cuidado del bonsái Celastrus orbiculatus, ya que ayuda a mantener una forma equilibrada y favorece la ramificación. La poda principal se realiza a finales de invierno o principios de primavera, antes de que la planta comience a crecer de nuevo. Se eliminan las ramas demasiado vigorosas o desordenadas y se acortan aquellas que alteran la forma general. Durante el verano, cuando la planta crece rápidamente, se pueden realizar pequeñas podas de contención para mantener una silueta armoniosa. Es importante utilizar herramientas afiladas y desinfectadas para evitar laceraciones y favorecer la rápida cicatrización de los cortes.
La depilación con pinzas ayuda a mantener la copa compacta y proporcionada, a la vez que fomenta una ramificación fina. Cuando los brotes nuevos desarrollan de 5 a 6 hojas, se acortan, dejando solo de 2 a 3. Este procedimiento, repetido varias veces durante la temporada de crecimiento, ayuda a lograr una estructura más densa y regular, contribuyendo a un bonsái equilibrado y armonioso. El pinzamiento debe realizarse con cuidado, preferiblemente con los dedos o tijeras de punta fina, para evitar dañar los brotes tiernos.
El alambrado es una técnica útil para dar forma a las ramas y dirigir su crecimiento según el estilo deseado. Se puede realizar en primavera u otoño, cuando las ramas son más flexibles y menos propensas a romperse. Utilice alambre de cobre o aluminio, envolviéndolo con cuidado y sin apretarlo demasiado. Dado que el Celastrus orbiculatus crece rápidamente, es fundamental revisar las ramas envueltas con frecuencia, retirando el alambre en cuanto empiece a marcar la corteza. Las operaciones de doblado deben ser graduales y bien planificadas para no dañar la salud de las ramas.
El bonsái de Celastrus orbiculatus requiere abono regular durante la temporada de crecimiento, desde primavera hasta otoño, excepto en verano. Se pueden utilizar abonos orgánicos de liberación lenta o abonos líquidos diluidos en el agua de riego cada dos o tres semanas. Durante la primavera, se prefieren los productos ricos en nitrógeno para estimular el crecimiento vegetativo, mientras que después de la floración, es preferible un abono con mayor contenido de fósforo y potasio, que favorece la producción de bayas y la maduración de la madera. Durante el invierno, cuando la planta entra en reposo vegetativo, se debe suspender el abono hasta la primavera.
El Celastrus orbiculatus es un bonsái generalmente resistente y no suele verse afectado por plagas ni enfermedades, pero siempre es recomendable realizar revisiones periódicas, especialmente durante el verano. Los pulgones y las cochinillas pueden atacar ocasionalmente las partes jóvenes, pero se eliminan fácilmente con remedios naturales como jabón suave o aceite de neem. Una buena ventilación y la exposición a la luz natural ayudan a mantener la planta sana y vigorosa. En invierno Si las temperaturas bajan de -5 °C, conviene proteger la maceta con tela no tejida o colocarla en un lugar resguardado para evitar dañar las raíces. Con cuidados constantes y un poco de atención, el Celastrus orbiculatus se transforma en un bonsái encantador y con carácter, capaz de ofrecer belleza durante todo el año.